Una nube de ceniza muy real

18 abril 2010

Una simple nube de humo que en un primer momento podría parecer inofensiva ha puesto en jaque a todo el sector aéreo y a una gran cantidad de viajeros en toda Europa. No obstante, estamos acostumbrados a que todo vaya tal y como lo planificamos y nos cuesta admitir que hay cosas que la humanidad no puede controlar. Algunas de estas cosas son las llamadas catástrofes naturales contra las cuales lo poco que se puede hacer es estar prevenido.

Esta nube de ceniza, que ha conseguido cerrar todo el espacio aéreo británico por primera vez en la historia, me ha sorprendido y retenido en Londres. Al menos me ha permitido dedicar más tiempo a ver la gran cantidad de lugares de interés que tiene la capital inglesa. Entre estos lugares esta el Natural History Museum y el Science Museum, allí me he dado todavía más cuenta de la cantidad de avances que ha conseguido el hombre a lo largo de la historia, por ejemplo en medicina o en ingeniería.  Y es que lo que realmente nos debería sorprender es que podamos volar a menudo como si tal cosa, y no el hecho de tener que permanecer en tierra.


Un rally en autobús urbano

13 abril 2010

Dedico este post a los autobuseros, esta gente que no suelen dar los buenos días, tan (in)justamente criticada. Cogiendo cientos de autobuses urbanos se pueden ir identificando tres tipos de autobuseros o conductores de autobús.

-Conductor tipo Fórmula 1: Estos conductores corren todo lo que pueden, como intentando mejorar el tiempo en cada vuelta completa a la línea de autobús. Suelen cerrar las puerta (cuando las abren) antes de que termines de salir. Cogen las curvas como en un rally y pegan algún frenazo no apto para personas en las sillas reservadas. Se suelen saltar algún semáforo y suelen provocar una o dos broncas relacionadas con el tráfico en cada vuelta (por ejemplo, al salir a otro carril). Este tipo de autobús es ideal para el que llega tarde al trabajo.

-Conductor tipo bus-turístico: Va despacio sí o sí. Se para en todos los semáforos, me explico, no solo para en los que están ámbar o rojo, sino que reduce la velocidad cuando los ve en verde no vaya a ser que cambien de color. Es algo más despistado y parece que no tiene ninguna prisa en dar ni una vuelta más. Suelen llevar algún autobús ruidoso de estos que les cuesta acelerar. Este tipo de autobús es muy recomendable para abuelas mayores a mitad de la mañana, lo importante es llegar, no importa cuando; es como un bus turístico-aburrido. Este es el autobús en el que cuando está parado se pueden escuchar desde la radio del conductor las canciones de Cadena Dial y las protestas de Estudio de Guardia; esto cuando no hay un amigo del conductor dándole conversación al lado.

-Conductor profesional: Se detiene cuando tiene que detenerse, y aprovecha su carril cuando está vacío para acelerar y ganar tiempo. Abre la puerta siempre e incluso hace algún favor abriendo la puerta al que llega corriendo y llama a la puerta, al fin y al cabo su servicio es el de llevar a gente (y no solo el de ir por ahí dando vueltas). No crea problemas de tráfico pero llega a la hora. Este es el más recomendable para líneas de autobús muy transitadas donde el conductor profesional cumple con su servicio sin dar problemas a nadie.

Después de esto es cuando llegan las obras, las procesiones y las manifestaciones; es entonces cuando aún el conductor más profesional pierde los nervios, se comporta como un conductor de F1 y da un servicio peor que el de un conductor a la velocidad de un bus turístico. 


En busca del enemigo

6 abril 2010

A lo largo del siglo XX los líderes políticos de países poderosos identificaron claramente al enemigo. Este enemigo representaba un objetivo principal que justificaba otras acciones menores a la vez que distraía la atención de los asuntos domésticos. También servía para envalentonar a los soldados o para establecer un contraste ente el bien (nosotros) y el mal (el enemigo). A pesar de que se intentaba identificar a la persona o grupo de personas que eran “el enemigo”, habitualmente se intentaba deshumanizarlo para que así se admitiera su destrucción como algo natural.

Ejemplos evidentes de enemigos para los Estados Unidos fueron el nazismo alemán o el comunismo ruso. En otros casos se buscaron enemigos más específicos o que afectaban directamente a la economía o sectores concretos: por ejemplo la tecnología japonesa o los productos chinos.

Sin lugar a duda el recurso del enemigo se ha seguido utilizando hasta hoy. Sin embargo ya no está tan claro quién es el enemigo; quizás el terrorismo (a través de diferentes grupos), quizás el capitalismo despiadado (bancos, multinacionales, etc.). Podríamos decir que cada día es más difícil encontrar a un gran enemigo legítimo a abatir. No se puede plantear a un enemigo porque sí, sino que hay que justificar el por qué y la sociedad tiene que aceptarlo y compartirlo. ¿Qué ocurre si no lo encontramos? Probablemente, si no hay enemigo, será más difícil mantener una coherencia y una unión común frente a algo; o también puede que se dedique parte del tiempo a buscar enemigos dentro de los que consideramos nuestra “comunidad”, mientras nuestros enemigos van a por nosotros.