Lenguas imposibles

20 octubre 2010

Hace poco en Aragón Radio comentaban un par de citas respecto a idiomas difíciles. La primera dice: “La vida es demasiado corta para aprender alemán”, quizá se refiera a que hay otras lenguas más importantes y más sencillas que habría que aprender primero. La segunda señala: “El holandés es, más que una lengua, una enfermedad de la garganta”, supongo que se basa en la cantidad de sonidos guturales que se utilizan en el holandés (o mejor dicho neerlandés). Que me perdonen los habitantes de países con lenguas difíciles.

La complejidad y dificultad del holandés no deja de sorprenderme; quizá superado únicamente por las lenguas orientales. Ya no es solamente la pronunciación, hay innumerables verbos irregulares y excepciones. La falta de similitud con las lenguas latinas como el francés o el italiano, así como las escasas coincidencias con el inglés todavía lo complican más. Por eso es fácil equivocarse al no comprender los carteles que indican diferentes lugares o a la hora de la compra, cuando es importante ver el contenido más que la etiqueta.  Es una suerte que la gran mayoría hable inglés bastante bien,  aunque sería todavía mejor si nosotros también lo hiciésemos.