Nos quemaría por dentro

23 marzo 2011

Cada vez más, nos quemamos por dentro. No me refiero a que nos sintamos mal por algún problema; sino a otras cosas que están ahí y afectan realmente a nuestro organismo, aunque no nos demos cuenta a simple vista.

Por ejemplo, algunas sustancias químicas a las que estamos expuestos o que hay en los alimentos (conservantes y otros añadidos). Otro ejemplo de actualidad es la radiación, no solo la nuclear sino la ultravioleta del sol o quizá la de los teléfonos móviles; quién sabe, es difícil de percibir o de ver síntomas a corto plazo.

Eso es lo peor, están ahí constantemente como la contaminación, nos dañan poco a poco al acumularse en nuestro cuerpo, afectan a nuestro ADN y a largo plazo nos hacen enfermar. Lo que más me llama la atención es que la mayoría de estos problemas son el resultado negativo de los grandes avances en los últimos 100 años.


Zaragoza, agujero negro

9 marzo 2011

Oficialmente Zaragoza tiene algo más de la mitad de la población de Aragón, sin embargo la gran mayoría de los aragoneses vivimos, estudiamos, trabajamos o visitamos la capital a menudo por un motivo u otro. Aunque lejos de la capital se puede tener una gran calidad de vida, hay una especie de vínculo social, económico, o del tipo que sea, que nos atrae y nos hace depender demasiado de ella.

Últimamente ha crecido considerablemente en población, extensión, etc. mientras que el resto de poblaciones de nuestra comunidad, sobre todo los pueblos pequeños, luchan por mantenerse como están. A diario la vida gira en torno a Zaragoza, parece como si una fuerza magnética tirase de Aragón hacia su ombligo.

A menudo paso por el centro. Aunque todo parece tranquilo, me pregunto si debajo del monumento al Justicia de Aragón va a aparecer un agujero negro dispuesto a tragarse todo a nuestro alrededor.