Ann Arbor = Universidad de Michigan

31 agosto 2009

Una universidad dentro de una ciudad o una ciudad dentro de una universidad. Ann Arbor tiene poco más de cien mil habitantes, de los cuales cuarenta mil son estudiantes. Si también tenemos en cuenta la cantidad de profesores, investigadores y demás personal universitario, así como los trabajos indirectos que generan (restaurantes, tiendas, alojamientos), quizá sumen más de cien mil.

La simbiosis de ciudad y universidad no solo está en sus pobladores. Todo en mayor o menor medida está conectado con la institución educativa que tiene mucho que ver con los tipos de servicios y espacios de ocio, el desarrollo de zonas residenciales o la planificación de los días festivos. Incluso, al ser una institución pública tiene otorgados ciertos poderes estatales para controlar algunos temas que afectan a sus estudiantes, ¿increíble verdad?

Ann Arbor-University of Michigan se ajustan a la perfección una a la otra y viceversa; será porque la ciudad fue fundada solo 13 años antes de que se decidiera trasladar hasta allí  algunas de las facultades en 1837. El sector privado no se queda al margen. Por ejemplo, las entidades bancarias (recomendadas al recibir el carnet universitario) hacen ofertas especiales durante los meses de bienvenida a estudiantes, y ofrecen camisetas y sudaderas con el logo de la Universidad de Michigan (la omnipresente M en azul y amarillo).  El estadio de futbol (americano por supuesto) también es de la Universidad, el hospital universitario y algunas nuevas fábricas al norte vinculadas a la facultad de ingeniería. Eso sí, ni una residencia de ancianos, solo un 5% de población mayor de 65 años, en lugar del 22% que tiene Aragón.

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Glamour, idealismo político y muerte

28 agosto 2009

Con estas tres palabras definía ayer The New York Times al clan de los Kennedy. Después de la muerte del último de los cuatro hermanos varones parece que la interesante y exitosa trayectoria de esta  familia norteamericana está llegando a su fin.

Kennedy es el glamour de una dinastía sin corona pero con un encanto capaz de seducir a miles de votantes y adictos a las revistas del corazón.  Sin duda son queridos en América. Dice la leyenda que tras una aventura amorosa del padre su amante despechada lanzó sobre Joseph Patrick Kennedy y su familia un hechizo malvado, que por lo visto dio resultado. El mayor de los hermanos, Josheph Patrick Jr murió como aviador en una misión secreta en la Segunda Guerra Mundial. El único en llegar a ser presidente, John, fue brutalmente asesinado en Dallas en 1963. Poco después en el 68, durante las primarias del partido demócrata, Robert, que se perfilaba como el candidato para tomar el testigo de su hermano, fue asesinado en Los Ángeles. El senador Edward, recientemente fallecido tuvo mejor suerte, fue el único superviviente de un contro vertido accidente de automóvil. Hoy es recordado por todos los medios de comunicación por sus convicciones políticas a favor de políticas sociales y su carisma dentro y fuera de su partido.

La historia de las hermanas no es tan triste si bien una de ellas, Rosemary, que padecía retraso mental, fue sometida a un cruel tratamiento para evitar que pudiese dar problemas a sus hermanos, teniendo que ser internada y asistida de por vida. Otra de las hermanas llamada Kathleen Agnes solo tenía 28 años cuando se estrelló el avión en el que perdió su vida.

Sin lugar a dudas una familia que da mucho que hablar y muchos libros llenos de anécdotas para  leer.  Sin embargo parece que sus descendientes no tienen el mismo tirón, ni siquiera en Málaga donde se presentó a las elecciones un primo lejano también con el apellido Kennedy.

Gráfico del árbol de familia

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Por fin en USA

27 agosto 2009

Cuando se le pregunta a alguien por sus aficiones, muchas personas contestan que les gusta viajar. Seguramente se refieren a conocer nuevos lugares y culturas, porque creo que a muy poca gente le agrada tener que coger un avión con todo lo que eso conlleva; sino ¿por qué siempre lloran los niños cuando despega el avión?

Si hacer un viaje internacional es ya por sí algo tedioso, ir a los E.E.U.U. puede hacerse casi insoportable. No solo por todos los trámites que conlleva salir de Europa sino también por los controles y cuestionarios de todo tipo que hay que superar para pasar a la siguiente sala. Aeropuertos inmensos, interminables horas haciendo cola, oficiales de policía estrictos…

Como ejemplo: una de las primeras preguntas que me hicieron en Madrid fue si llevaba un arma. Gracias a que no estaba demasiado bronceado, ni participé en la II Guerra Mundial, ni llevaba caracoles en el equipaje, etc. quedé libre de sospecha y pude entrar en los E.E.U.U. no sin antes pasar unos nueve controles diferentes. Aun así merece la pena.

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