Tirar de la anilla, colgar en internet y boom

18 febrero 2011

En las últimas semanas no dejo de sorprenderme de la capacidad de internet para hacer explotar bombas informativas. Algunos ejemplos son los mensajes que colgaron Bisbal o Nacho Vigalondo en Twitter (un simple tweet cada uno).

El procedimiento es sencillo:

  1. Alguien, si es famosillo mejor, deja una frase en Twitter, en su propia web o en algún lugar de la red. Basta con que esa afirmación sea algo ingenua o fuera de lugar para que el mecanismo explosivo se active.
  2. Un grupo de personas (ya sean twitteros, gente aburrida frente a internet o gente con ganas de chismorrear y divertirse) comienza a expandir el mensaje por la red y a comentarlo con humor e ingenio.
  3. La onda expansiva es tal que incluso gente que no utiliza internet comenta el asunto por la calle; los medios de comunicación se hacen eco de la noticia en sus informativos/programas de entretenimiento.

Con el paso del tiempo todo vuelve a la calma no sin algunos efectos negativos; una estupidez inoportuna no ha dejado indiferente a nadie y ha conseguido más repercusión que la última campaña de Coca-Cola. Y todo gracias a la red, increíble.

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Leyendo en el bus

7 febrero 2011

Por fin he encontrado la forma de sacar tiempo para leer. Aunque había hecho el propósito de leer más, en español por gusto y para aprender cosas, nunca encontraba el momento para empezar o seguir con un libro. Me he dado cuenta de que se pasan muchos ratos muertos esperando o yendo en el bus y así poco a poco se puede leer un libro.

Eso sí no se puede leer nada demasiado complicado, tiene que ser una lectura fácil, que se pueda dejar y coger en cualquier momento. Incluso se puede leer estando de pie, siempre y cuando haya un hueco que esté bien. Además así se desarrolla la habilidad de estar concentrado en la lectura pero bajar del autobús justo cuando es tu parada. Lo peor de esto es que ya no tengo ese tiempo para buscar ideas para contar en el blog.